Date: Sept 25th, 1998
Source: Unknown

La Decada De Batistuta - 10 años gritando

Gabriel Batistuta debutó en Newells el 25 de septiembre de 1988 en Tucumán, contra San Martín. Desde ese día lleva convertidos 237 goles en 420 partidos.

MATTEO DOTTO Desde Italia

Bati es el máximo goleador en la historia de la Selección. El 25 de septiembre de 1988, en Tucumán, Gabriel Batistuta tuvo su bautismo. Ese día jugaba contra San Martín su primer partido en Primera. Diez años han pasado desde su debut y debajo del puente han corrido mucha agua y muchos goles: 237 para ser exactos.

Hoy es uno de los mejores delanteros del mundo. Es famoso y millonario. Pero la historia no siempre fue así. Y Bati la cuenta.

"Un martes volvía de Reconquista y un compañero de las inferiores de Newells me preguntó por qué no me estaba entrenando con la Primera. Yo pensé que era algo en broma, y él me respondió que me habían citado. Fui a la cancha, practiqué y a los pocos días viajé con el plantel a Tucumán. Jugábamos contra San Martin. Entré en el segundo tiempo y perdimos 1 a 0. Así empezó esta historia".

Con el correr de los años, en la cabeza de Bati quedó grabada otra imagen: la de su primer gol. "Fue en cancha de Vélez en un partido por la semifinal de la Libertadores con San Lorenzo. Fue un derechazo desde lejos, lástima que unos diarios dijeron que había sido en contra porque le había pegado a un defensor. Pero yo lo recuerdo como un gol totalmente mío".

Bati debutó en uno de los mejores equipos de Newells de la historia. Estaban Martino, Sensini, Scoponi, Llop y el Yaya Rossi, entre otros.

"Jugábamos muy bien. Pero lo que recuerdo con gran dolor fue la final de la Libertadores que perdimos contra Nacional en Montevideo. Nos dieron un baile terrible y nos ganaron 3 a 0".

Buenos Aires me mata

Bastó sólo una temporada en Rosario para que ese joven goleador llamara la atención. "En el 89 casi me voy al Cremonese. Pero como ellos se llevaron a Dezotti, Aloisio me negoció a River. Lo curioso es que el pase se concretó durante una gira que River y Newells hicieron en Italia. Yo viajé pero no jugué para ninguno, y vi todos los partidos desde la platea".

La banda roja no le sentó mal de entrada. Pero la suerte le hizo una gambeta y le mostró la otra cara. "En River tuve un buen arranque. Con Merlo estábamos luchando el torneo, pero Mostaza se tuvo que ir y cuando llegó Passarella me dejó afuera de los titulares. Ese fue un mal momento y poco después me tuve que ir del club".

Nace el Batigol

Seguramente no habría un lugar peor para buscar una revancha en el fútbol. Después de dar un mal paso en River, llegaba nada menos que a Boca para intentar cambiar su imagen. Y logró lo que parecía imposible: meterse a la Doce en el bolsillo, hacer olvidar su pasado millonario y cansarse de hacer goles.

"En Boca empecé mal. Llegué porque me pidió Aimar, pero no pude rendirle. Y exploté con el Maestro Tabárez. Me acuerdo de los dos goles a River en el Monumental por la Libertadores y mi sociedad con Diego Latorre. Lo más triste de esa época fue la eliminación de la Libertadores contra Colo Colo, el día del escándalo, y mi ausencia en la final del campeonato contra Newells".

Idolo violeta.

Lo cierto es que cuando Diego Latorre tenía las valijas listas para ir a la Fiorentina, los italianos le echaron el ojo y optaron por llevárselo a él. Y allá fue.

"Fiel a mi costumbre, tuve un mal comienzo en la Fiore. No encontré compañeros solidarios y tuve que arreglármelas solo. Pero con el tiempo me fui adaptando y los goles aparecieron. Lo más lindo en Italia fue la fiesta que armaron los hinchas cuando ganamos la Copa Italia con la Fiorentina en el 96. Nosotros veníamos en micro desde Bérgamo y ellos nos esperaron a las 4 de la mañana en Florencia, eran como 30.000 personas".

Sueños de Selección

Un día, en el 91, apareció y no se fue más. Lo convocó Basile para la Copa América de Chile y allí Bati explotó, hasta convertirse en el goleador histórico de la Selección, con 48 tantos en 67 partidos, y destronando nada menos que a Diego Maradona.

"En la Selección uno quiere a todos los goles. Aunque yo recuerdo uno en especial. Fue el que hice contra Chile por la Copa América del 91. Yo no soy de mirar mucho fútbol por televisión, pero a veces pongo el video con ese gol. Fue una jugada bárbara: sacó Goyco, yo cabeceé para Caniggia y él me la devolvió, y ahí la agarré y definí. Fue un golazo. Por lo demás, me queda una deuda pendiente y son los mundiales. Las dos eliminaciones de Argentina fueron duras".

Muy adentro, como cuando se fue de River por la puerta chica, todavía siente que tiene un lugar para otra revancha.

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