Batistuta Bati se confiesa como nunca

Bati desde Florencia, una charia íntima y reflexiva. Para conocerlo mejor. Para quererlo más.

Date: November '99
By: Eduardo Verona
Source: El Grafico Magazine
Transcribed by: Paolina
Photos by: Alejandro Del Bosco

(scanned by Paolina. Please note that some of the pictures on this page are not from El Grafico)

Directo, frontal, descarnado. En tono de gran confesión el goleador del fútbol argentino habló de su vida y de sus ambiciones profesionales. En Florencia, con su gente y con ese mundo que lo cobija, el Bati se desnudó como nunca y dejó en primer plano sus necesidades, sus afectos y sus impotencias.
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Batistuta Batistuta

Dicen que los ojos son el espejo del alma. Dicen... ¿Será cierto? Veremos. Estuvimos con Gabriel Omar Batistuta en Florencia, en un mano a mano que trascendió ampliamente el universo del fútbol y sus circunstancias o derivaciones. Nos había prometido una charla en dos encuentros breves que mantuvimos durante los últimos días. Parecía distante, demasiado distante con este periodista. Y hasta dejaba perfilar un rasgo de fastidio. ¿Por qué? Vaya uno a saber.

La realidad es que lo advertimos a la defensiva. Como si en la nota que le propusimos se encerrara algo que él no estaba dispuesto a ofrecer. Especulaciones, en definitiva. Pero nada serio. Después, en el diálogo franco, Bati es un tipo que desarma a cualquiera. Porque descubrimos en la mirada, en la expresión, en la palabra y en esas cosas que se filtran en el aire, que esa máscara de muchacho hosco y con un aire de eventual soberbia es sólo un mecanismo de autodefensa. El se defiende así. ¿De qué se defiende? De la pretensión de la prensa y de sus admiradores de meterse un poco con su vida. Y entonces de arranque se cierra. Dice no. Y no.

Tarde gris en Florencia. Amenaza de perpetuarse la lluvia que se desató por la mañana del miércoles 3 de noviembre. Estamos en el Estadio Comunal Artemio Franchi, donde actúa la Fiorentina. Y arriba el goleador en su Mercedes-Benz gris metalizado. Anteojos oscuros, barba de un par de días, pelo largo con el toque de algunos reflejos. Y el ida y vuelta que se consolida en las plateas laterales.

Sos un tipo feliz?
Por qué me preguntás eso...?

Porque hace unas semanas en Buenos Aires dijiste que no había felicidad completa.
Y es cierto. No la hay. Pero tampoco me quejo. Por estar acá tengo que resignar la gran satisfacción que me da reunirme con mi gente en Reconquista. En ese sentido hay un costo alto. Pero yo siempre tuve un poder de adaptación muy grande. Puedo jugar en cualquier parte del mundo. Y no la paso mal, aunque lo mío es lo mío. Y de eso no voy a olvidarme nunca.

Pero para no mostrar flancos débiles tuviste que ponerte varias corazas.
Sí, es cierto. Lo hice casi por obligación. Para no exponerme, para no aflojar. Igual, en la esencial no cambié. Tampoco quiero cambiar. Me siguen emocionando las pequeñas cosas.

Batistuta Cuáles son esas pequeñas cosas?
Un gesto de mis hijos, una palabra de mi señora, un llamado de mis padres o de algún amigo, una canción, una película... En fin, lo que emociona a toda la gente. Yo no soy la excepción. Pero no quería olvidarme de algo que me provoca un nudo en la garganta. Es cuando veo a los viejitos pasándola mal. Esto me mata. Porque una persona joven tiene posibilidades de reaccionar y de tener una revancha en la vida, pero un anciano que ya dio todo no se merece ningún sufrimiento. Es triste que alguien que trabajó durante treinta o cuarenta años no pueda disfrutar de lo que sembró y que en definitiva ese esfuerzo no tenga una recompensa importante. Me da bronca, mucha bronca.

Se pasa las manos por el pelo y los ojos le brillan al Bati. Ocurriría en otras oportunidades en el transcurso de la charla. De inmediato, se anima a confesar que le gusta cómo arrancó la nota.

Yo no soy de engancharme demasiado con las conversaciones sobre fútbol. Si tengo que hablar, hablo, pero pasarme horas y horas mirando partidos y analizando tácticas, jugadas y jugadores no es lo que más me gusta. Por eso esto me resultó lindo como se dio.

El Che Guevara es propietario de una frase que sintetiza todo. El dijo que hay que endurecerse sin perder la ternura..
Pero yo no la perdí la ternura. Para nada. Soy un hombre muy sensible, aunque forme parte de un fútbol que no te regala ni un centímetro. Mi vida no es una pelota de fútbol.

Cómo es eso?
Es que me pasan otras cosas por la cabeza. El fútbol es una parte importante, pero no es todo. No me gusta dramatizar en fútbol. No lo entiendo. Una derrota me provoca en el momento una gran calentura, como a todo el mundo, pero no me quedo con esa sensación de agobio durante las veinticuatro horas de un día. No me pego la cabeza contra la pared por un gol más o un gol menos.

Por la Selección te pegás la cabeza contra la pared?
Ya lo repetí mil veces: la Selección representa muchísimo para mí. La siento profundamente. Y nunca la postergué ni la voy a postergar. Por eso estoy tranquilo con mi conciencia. Está muy claro que siempre quise participar, más allá de todas las pavadas que se hablaron en la Copa América y de las chicanas que se largaron. Eso, chicanas...

Batistuta El final de la película que te propongo es el siguiente: jugás hasta el 2002, vestís la Selección en el próximo Mundial y después te retirás.
Vamos a ver, pero no está mal la idea. Puede ser. La variante es que a la Selección le tendría que ir mejor que en los dos últimos mundiales. A mí en números me fue bien: en 9 partidos convertí 9 goles. Pero no alcanzó porque acá no hay que mirar los méritos individuales. Al equipo le faltó para estar más arriba. El grupo no ligó nada. En el 2002, naturalmente el objetivo es por lo menos jugar la final.

Te enorgullece o te resbala ser el jugador argentino de mayor prestigio en el mundo?
No, ¿cómo me va a resbalar? En absoluto. Estas cosas no se pasan por alto. Y me pone contento tener este reconocimiento, porque también se menciona a la Argentina. Y yo quiero a mi país. Vivo en Italia hace ocho años, pero la verdad es que cada vez me siento más argentino.

Pero dónde te valoran más?
En Europa. Acá decir Batistuta es decir futbolísticamente algo importante. No me discuten. Pero no sólo en Italia. Por eso arranqué hablando de Europa. En la Argentina es distinto. No todos me quieren. Algunos me discuten. Que esto, que lo otro... No me siento tan reconocido como en los países europeos. Pero esto no me afecta demasiado. Yo nunca me creí ser un monumento nacional. No ganó partidos o campeonatos yo sólo como hizo Maradona en el Napoli. Les puedo gustar a unos y a otros no. No hay problema.

Batistuta Seguro que no hay problema?
No, seguro. Las distintas opiniones sobre fútbol no me joden. Es lo que menos me jode. Yo estoy muy seguro sobre lo que puedo dar. Soy un goleador que sabe jugar al fútbol. No soy capaz de hacer lo de Rui Costa o lo de Ortega, pero hago la mía.

No te gustaría tener esa capacidad que se le reconoce al Burrito para gambetearse a dos rivales en una baldosa?
Eso no me lo planteo ni me lo voy a plantear. Yo tengo otro fútbol. Mi objetivo es el gol. Reconozco que verlo a Ortega me divierte, pero no me despierta envidia.


Batistuta Maradona tampoco?
No, tenerle envidia a Diego no es normal. El es todo fútbol. Observarlo es un placer. La sensibilidad que tiene con la pelota no se puede calificar. Me emocionaba verlo en un partido o en un entrenamiento. La manera de pararse, de caminar, de dar un pase lo hacía muy distinto. Por eso fue un gusto haber sido su compañero en la Selección.

Ya salió el heredero de Diego?
Me parece que no, que todavía no. Y no creo que salga más un jugador como él.

Antes remarcaste que sos un goleador que sabe jugar al fútbol. ¿Pero para ser goleador es necesario poseer un componente de egoísmo muy desarrollado?
Un poco de egoísmo en el área está bien. Pero ojo que yo nunca he sido un egoísta en un campo de juego ni fuera de él. No pienso que soy el ombligo del mundo.

Batistuta El Estadio Artemio Franchi al desnudo parece más grande de lo que en realidad es. A full, entran 40.000 personas. Uno mira el césped parejo y con un verde intenso y recuerda que por ahí pasaron, entre otros, Ricardo Daniel Bertoni y Daniel Alberto Passarella. Ellos dejaron su huella. Y se los recuerda. Pero Bati es otra cosa. La ciudad, testimonio vivo de la historia eterna, lo incorporó como un hijo de la tierra. Y él lo sabe. Pero no se hace cargo de la idolatría que proyecta su figura. Le pesa la fama. No la disfruta. Por momentos lo agobia la notoriedad. Y se fastidia. Busca un remanso, un espacio para disfrutar en silencio, un lugar para compartir algo menos inquietante que una vidriera luminosa. Es el hombre y sus circunstancias. Y la necesidad de afecto que le cierra algunas puertas que a él mismo le encantaría abrir.

No te convertiste en una persona poco sociable ?
Sí, es cierto. Me encerré bastante. Quizá demasiado. Y terminé exagerando la nota. No hice muchas cosas que me hubiera gustado hacer por el qué dirán. Y esto no es bueno para uno. Por eso trato de que no me impongan cosas, horarios y más obligaciones de las que ya tengo. Por ejemplo, con el periodismo. No me gusta que me invadan ni que se metan en mi privacidad. Ahí no cedo.

Te encerraste hasta el límite de no ir a un shopping, a un cine...?
A un shopping no fui nunca. Al cine voy cuando la película ya casi baja de cartel, para que no haya nadie en la sala. En un restaurante tengo una especie de lugar reservado. Es que me pone mal el acoso. No estoy cómodo firmando y firmando autógrafos. No entiendo por qué la gente me considera tan importante como para que le dibuje una remera, un buzo o lo que sea. No lo entiendo. Cos los pibes es distinto. Me banco que vengan cien chicos a pedirme una foto, una firma. Pero no me banco demasiado que tres grandes me pidan lo mismo. No sé, es lo que siento.

Sos un tipo vanidoso?
Vanidoso...? Tengo vanida, pero creo que en una buena medida. Es decir, ni mucho ni poco. Creo que lo justo. El mundo no gira alrededor de Batistuta.

Batistuta Ya lo remarcaste varias veces.
Es que es así. Yo tengo al fútbol, hago goles, pero soy una persona como cualquier otra.

Mantiene plena vigencia ese sueño de cerrar tu carriera y volver a Reconquista?
Ese sueño es lo que también me moviliza. Regresar a Reconquista es una de las cosas más lindas que me podrían pasar. Pero todavía falta. Tengo un par de años más de contrato con la sociedad de la Fiorentina.

Cuánto años tienen tus hijos?
Thiago 7, Lucas 3 y Joaquín recién cumplió un año.

Thiago con dos o tres años más no va a ser fácil a llevar. Es se crió en Florencia. Sus amigos deben estar también acá. Me parece que vas a tener que pedir opiniones a la hora de comenzar a elaborar la vuelta definitiva a la Argentina.
Todas las noches pienso en esto. Y quisiera que no ocurra ese problema. Porque puede ser un problema serio. Debe ser por eso que cada vez que estamos en la Argentina lo acerco a todo lo que tiene que ver con el país para incuncarle las característica, los gustos... Respecto a los gustos, en uno lo compartimos. El también juega al fútbol.

Y jugar con tierra o colgarse de un árbol como vos lo hacías en Reconquista?
No, eso no. El tiene un círculo de amiguitos que juegan a otras cosas. A mí me gustaría. Pero acá las costumbres en ese sentido también son otras.

Batistuta Hay dos Batistuta: uno dentro y otro fuera de la cancha?
Dentro de la cancha tengo mucha personalidad. Y me sale naturalmente. Sin forzar nada. Y afuera, soy un duro, lo que no significa que busque pelea, porque yo nunca me peleé con nadie.

Qué es ser un duro?
Yo no puedo expresar los sentimientos. No puedo. Es más fuerte que yo. A veces quisiera decirle a un amigo que lo aprecio, que le tengo afecto, pero no puedo. No me sale.

Tu papá también es un duro?
Mi papá nunca me abrazó. Pero no porque no fuera un buen padre, que lo es, sino porque no le salía. Es igual a mí. Mamá, en cambio, es distinta. Con Thiago, por ejemplo, nunca jugamos de manos. Si yo me acerco para tocarlo, él pone cara de fastidio y como que no le gustara. Es igual a mí. Yo sé que tengo que cambiar. Todavía soy joven y creo que estoy a tiempo. Me gustaría cambiar. Demostrar más lo que tengo adentro. Y no reservarme tanto las cosas. Pero no es fácil. Lo intendo y por ahora no lo consigo. Pero no me resigno.

Y te frustra?
Es que no es agradable. Sé que es lindo para uno y para los demás dejar salir los sentimientos.

La sensacíon es que el muchacho de 30 años busca una respuesta. Y tiene la valentía de exponer lo que le cuesta. Lo que necesita modificar para ser más feliz. Acá está la gran virtud. Contarlo. Casi una forma de pedir ayuda. No es frecuente encontrarse con este tipo de confesiones en un ambiente signado por la dictadura del resultado y del dinero. Pero en el marco de una paradoja, también Bati no ha dejado de vincularse activamente al show business.

Sos ahora un hombre de negocios?
No me convertí en un hombre de negocios; lo que pasó es que el fútbol me abrió las puertas para hacer algunas campañas publicitarias.

Te abrió alcuna puertas y te engordó aun más los bolsillos.
Si mi propósito sólo fuera engordar los bolsillos hubiera hecho más cosas que me ofrecían an plata. Pero no me decidí a poner la cara en cualquier lado. Me cuidé. Porque esto es así: si no te ciudás los riesgos son terribles.

Hablando de cuidados, ¿te sentís protegido en la Fiorentina?
Sí, me siento cómodo. Todos saben que es lo que me gusta y lo que no me provoca simpatía.

Batistuta La pregunta está relacionada con la proteccíon que te puede ofrecer el equipo. Porque en el término de ocho años conquistaste 150 goles, pero no tuviste la satisfaccíon de ganar un toneo de liga.
Yo soy consciente que si esta cantidad de goles que convertí los hacía con otra camiseta más pesada, como las del Inter, el Milan o la Juve, habría ganado muchas más cosas. Más titulos. Pero par otra parte también es un motivo de orgullo que en la Fiore haya llegado a esta marca. Porque esta claro que acá siempre jugué dando ventajas. Las ventajas de non integrar un equipo de los más grandes y más poderosos de Italia. Porque todos necesitamos un buen equipo detrás para destacarnos. No dije que la Fiore no es un buen equipo, pero nos falta.

Qué priviegia el corazón de un goleador: que su equipo gane aun sin anotar goles o empatar o perder pero romper las redes?
Cuando era más joven en lo único que pensaba era en hacer goles. Pero fui cambiando. Quiero hacer goles, pero no me mato si no convierto, como occurrió frente al Torino. Porque te reitero: no soy un egoísta. También me dan una enorme alegría los goles de mis compañeros. Y puedo jugar bien sin meter goles.

En el poco tiempo que compartiste con Marcelo Bielsa, ¿a qué conclusión arribaste?
A que es igual que yo.

Batistuta Igual que vos?
Sí. Bielsa es como yo. ¿No viste que dicen que es poco expresivo?

Ahí largó una sonrisa plena. Volvió a aclarar que la Selección le tiene reservado un lugar muy especial. Otra media hora larga se había esfumando. Dicen que los ojos son el espejo del alma. Dicen... Por lo pronto, redescubrimos a un Bati sin corazas. O con deseos de dejarlas de lado por un momento. Y fue así. El goleador en su laberinto. Y las pasiones. Que esta vez no pidieron permisos.

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